Dicen que "no hay crítica de arquitectura en la red". Y parece que lo que quieren los que manifiestan esta opinion es que critiquemos los experimentos, lo innovador (simplemente por la buena voluntad de los creadores tenderíamos a una crítica positiva en la mayoría de los casos). Nosotros no vamos a criticar a los que "antes de desayunar ya han pensado 6 cosas imposibles" que querrían hacer en la realidad, como dice la nueva Alicia de Tim Burton. Pero, acabamos de visitar el salón inmobiliario (sí, somos arquitectos sin casa) de Almería (SIAL 2010), y la arquitectura que hemos visto allí, la del día a día, la que configura nuestras ciudades SÍ que merece una enorme crítica. Y no será una crítica estética o estilística, será una crítica a edificios que no cumplen las normas más básicas de habitabilidad y funcionalidad. Edificios con dormitorios de 6 metros cuadrados (impensable hace años cuando mis padres compraron su piso), edificios con cocinas de menos de 7 metros cuadrados (que no cumplen ni los mínimos de la vivienda de protección oficial), dormitorios en los que, al poner las camas, quedan 20 centímetros entre los pies de éstas y la pared; aseos en los que te metes y no puedes cerrar la puerta a no ser que te subas de pie sobre el wc, .... Y, cuando me han dado los DIAs, algunos incluían el nombre de compañeros, el nombre de arquitectos que algún día perdieron la ética en favor del vil metal.
Aún recuerdo en mis primeros años de profesión cuando me ofrecieron proyectar una promoción en Vicar y al hablar con el promotor rechacé el encargo por ética profesional. Y no fue porque el decidiera la estética del edificio, o porque los honorarios fueran pequeños, NO: fue porque había que encajar tantísimas viviendas que me instaba a hacer dormitorios de menos de 6 metros cuadrados (ya hablaría el con el concejal para que dieran licencia). ¿Para esto somos universitarios? ¿Para esto nos educa nuestra universidad pública? Pero en este punto ya no sé si estoy haciendo critica de arquitectura o hablando del ejercicio profesional ¿O es que podrían ser terminos inseparables? querido Diego Fullaondo de soitu ¿se puede separar la manera de enfocar el ejercicio profesional del tipo de arquitectura resultante?
Pero en la crítica podríamos incluir más cosas, no solo lo meramente funcional. Podríamos hablar de eficiencia energética, o de bioclimatismo, o de como aprovechar esos espacios intermedios interior-exterior en un clima como el de Almería. Pero ¿para qué? ¿Cómo vamos a llegar a esa excelencia si somos tan tontos que, sobrandonos territorio, estamos todos como sardinas en lata como los Japoneses?. Pues bien los edificios que hemos visto son iguales en todas sus fachadas. Da igual Este que Oeste, Norte que Sur. Lo importante es la composición (en los que lo es), que sea simétrico. ¿Donde están los voladizos a sur? ¿Donde están las celosías a Oeste? ¿ Donde están los Toldos? ¿Es que eso no pega con vuestros edificios? Vosotros veis edificios y yo veo camellos sin joroba.
Nuestra generación (nacidos entre los 70 y los 80) se ha quedado sin maestros cercanos. Nuestros maestros son nuestros abuelos (Coderch, Oiza, ...) porque la generación que nos precede ha perdido la ética. Unos por el vil metal o simplemente por falta de interés o profesionalidad; Otros, por excesivo ego, pueblan nuestras ciudades de naves espaciales y edificios singulares que no aportan, en general, nada a la sociedad en la que nos ha tocado vivir, y que además son un sumidero monetario para todos, un bolsillo roto de la sociedad. Lo último que me quedaba por ver es el engendro en el que se ha transformado la arquitectura de algunos, que llegué a considerar mis maestros, como por ejemplo Iñaki Ábalos. Que ahora se dedica a la poesía y a diseñar bodegones. Menos mal que nuestra generación está comenzando a aportar algo de luz y claridad. Menos mal que nuestra generación empieza a fundar estudios mas implicados socialmente y ecológicamente.
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Aún recuerdo en mis primeros años de profesión cuando me ofrecieron proyectar una promoción en Vicar y al hablar con el promotor rechacé el encargo por ética profesional. Y no fue porque el decidiera la estética del edificio, o porque los honorarios fueran pequeños, NO: fue porque había que encajar tantísimas viviendas que me instaba a hacer dormitorios de menos de 6 metros cuadrados (ya hablaría el con el concejal para que dieran licencia). ¿Para esto somos universitarios? ¿Para esto nos educa nuestra universidad pública? Pero en este punto ya no sé si estoy haciendo critica de arquitectura o hablando del ejercicio profesional ¿O es que podrían ser terminos inseparables? querido Diego Fullaondo de soitu ¿se puede separar la manera de enfocar el ejercicio profesional del tipo de arquitectura resultante?
Pero en la crítica podríamos incluir más cosas, no solo lo meramente funcional. Podríamos hablar de eficiencia energética, o de bioclimatismo, o de como aprovechar esos espacios intermedios interior-exterior en un clima como el de Almería. Pero ¿para qué? ¿Cómo vamos a llegar a esa excelencia si somos tan tontos que, sobrandonos territorio, estamos todos como sardinas en lata como los Japoneses?. Pues bien los edificios que hemos visto son iguales en todas sus fachadas. Da igual Este que Oeste, Norte que Sur. Lo importante es la composición (en los que lo es), que sea simétrico. ¿Donde están los voladizos a sur? ¿Donde están las celosías a Oeste? ¿ Donde están los Toldos? ¿Es que eso no pega con vuestros edificios? Vosotros veis edificios y yo veo camellos sin joroba.
Nuestra generación (nacidos entre los 70 y los 80) se ha quedado sin maestros cercanos. Nuestros maestros son nuestros abuelos (Coderch, Oiza, ...) porque la generación que nos precede ha perdido la ética. Unos por el vil metal o simplemente por falta de interés o profesionalidad; Otros, por excesivo ego, pueblan nuestras ciudades de naves espaciales y edificios singulares que no aportan, en general, nada a la sociedad en la que nos ha tocado vivir, y que además son un sumidero monetario para todos, un bolsillo roto de la sociedad. Lo último que me quedaba por ver es el engendro en el que se ha transformado la arquitectura de algunos, que llegué a considerar mis maestros, como por ejemplo Iñaki Ábalos. Que ahora se dedica a la poesía y a diseñar bodegones. Menos mal que nuestra generación está comenzando a aportar algo de luz y claridad. Menos mal que nuestra generación empieza a fundar estudios mas implicados socialmente y ecológicamente.










