miércoles 3 de junio de 2009

ANALISIS COMUNICACIONES CONGRESO ARQUITECTOS (I): 051. El tamaño del estudio como factor de competitividad

A continuación publicamos nuestras reflexiones sobre la comunicación 51 del congreso de arquitectos 2009:



1. UNA VISIÓN GENERAL SOBRE LA COMUNICACIÓN DE GONZALO GARCÍA

Esta comunicación nos hace reflexionar bastante, no sobre las implicaciones del tamaño del estudio, sino sobre el diseño de la estructura de recursos humanos del estudio. De algún modo, el modelo actual de estas estructuras del capital humano del estudio nos ha llevado a una cierta mala imagen del colectivo de arquitectos y, además, este tipo de estudios han contribuido a lo que hoy se ha dado en llamar la BOOM DE LA CONSTRUCCION.

“Un estudio grande realiza una parte mayor de la producción por medio de empleados cuyo coste es inferior al del arquitecto”. “Estudio grande: Un arquitecto, cuatro aparejadores, doce delineantes y tres administrativos” (extracto de la comunicación)
Es sorprendente que el modelo de crecimiento de la oficina de arquitectura propuesto en esta documentación implique el aumento progresivo del personal con menor formación, y más teniendo en cuenta que la complejidad técnica del proyecto aumenta progresivamente cada año (CTE, instalaciones más complejas,…). Además, es la generalización de este modelo empresarial, en el que es necesaria mucha mano de obra poco cualificada para realizar el trabajo, la que nos ha llevado a la situación actual del país, en el que se destruye una gran cantidad de empleo a la mínima reducción del PIB. Un modelo que está generando el mayor paro de universitarios registrado en la historia de España. Un modelo productivo, que busca empleados de menor formación y coste, que choca con el afán educativo que intenta que todos los ciudadanos seamos universitarios.

Por otro lado, este tipo de estudio de arquitectura, que quizá haya sido el estudio más común en años pasados, conlleva una progresiva reducción de la calidad de los proyectos, hecho que se ha demostrado en España en la última década (no hay más que dar una vuelta por las urbanizaciones de las afueras de nuestras ciudades).

Según la ponencia, en este tipo estudio recomendado, el arquitecto solo puede dedicar 18 horas a cada proyecto (2000 horas año/107 encargos de vivienda unifamiliar), en esas horas tiene que hacer el diseño (9h) y dirigir la obra (9h). Un arquitecto, por eficaz que sea, no realiza un trabajo de suficiente calidad en tan corto periodo de tiempo. Esto supone que el proyecto realmente lo realiza alguien que no es arquitecto y esto nos lleva a la banalización y desacreditación de la profesión. Si la sociedad es consciente de que los proyectos no los diseñan los arquitectos sino la tropa que tienen trabajando para ellos, la profesión se desprestigia y la figura del arquitecto aparece como la del usurero que cobra por firmar. Mucho más aún si consideramos que los trabajadores del estudio forman parte de esa sociedad y difundirán en su entorno lo que ven en su estudio.

En la comunicación, se propone siempre una estructura de estudio piramidal, no multidisciplinar, no transversal, no dinámico. Un estudio estático que asume los cambios del mercado de manera violenta, mediante despidos, dado que integra empleados de baja formación en lugar de empleados o colaboradores de alta formación multipuesto.


2. ENSAYO DE LABORATORIO o ¿qué pasaría si todos siguiésemos los consejos de Gonzalo García?

“Esta comunicación:
3. propone como meta el crecimiento a todos los estudios de arquitectura “

Si los 53.500 arquitectos españoles hicieran 107 encargos al año, el país debería generar 5.724.500 encargos al año. Teniendo en cuenta que en una economía sostenible y sostenida tal vez los encargos (la comunicación propone unifamiliares) podrían ser unos 300.000 al año. Saldríamos a unos 5 ó 6 encargos por arquitecto al año, que es un número de encargos asumible con la necesaria calidad (2 meses por encargo). Es necesario un gran cambio de modelo en la sociedad, los recursos son limitados y el aumento de la productividad no puede ser sostenido en el tiempo. El sistema actual, consumista-capitalista, parece estar agotado. EN EL NUEVO MODELO DEBERÍA SUSTITUIRSE EL AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD POR EL AUMENTO DE LA CALIDAD.


3. CONSIDERACIONES ESPECÍFICAS SOBRE LA COMUNICACIÓN DE GONZALO GARCÍA

“Un estudio grande suele tener menos dificultades que uno pequeño a la hora de pedir honorarios mayores, porque sus clientes lo aceptan más fácilmente y porque su estructura y nombre lo justifican mejor”
Nos preguntamos en qué encuesta o estudio sociológico se basa esta afirmación. Tal vez en un estudio grande sea más difícil acceder o ponerse en contacto con el arquitecto. Tal vez solo puedas hablar con la secretaria. Tal vez las modificaciones al proyecto te veas obligado a considerarlas con un delineante. Esto son simples especulaciones, tal vez como la frase de la comunicación.

“Posibilidad de crecer y reducirse sin sobresaltos. El esfuerzo que tiene que realizar un estudio unipersonal para contratar a un empleado es cualitativamente mucho mayor que el que le supone a un estudio de 20 personas para pasar a 40, ya que tiene mucho mejor organizadas las cosas, distribuidas las responsabilidades y formalizados los procedimientos.”
La comunicación parte del mito del crecimiento perpetuo, pero en un momento de contracción del mercado, el esfuerzo a realizar para mantener un estudio grande con trabajadores de baja cualificación y sin encargos puede ser dramático.

“Asume bien la ausencia del arquitecto. Un estudio pequeño en el que enfermase el arquitecto y tuviera por lo tanto que ausentarse unos meses, puede sufrir un colapso definitivo. Un estudio grande consiente la ausencia del arquitecto con naturalidad, sin que se produzcan daños considerables.”
Claro, el estudio grande asume perfectamente la ausencia del arquitecto, ya que éste es totalmente prescindible en el proceso que vende.


4. CONCLUSIONES

La comunicación parece concluir que la rentabilidad del estudio se consigue, no aumentando la productividad mediante la utilización de nuevas tecnologías (programas BIM), mayor formación,… sino reduciendo los costes a costa de que la producción del proyecto la realice personal no formado para ello.

Nosotros proponemos, como alternativa: El estudio flexible (utiliza colaboradores específicos y multidisciplinares en función de la labor que realiza), interconectado (con red de colaboradores fijos y esporádicos), hiperformado, tecnológico, y con relación directa y continuada con el cliente. Un estudio, con un beneficio más ajustado pero, con un mayor grado de satisfacción del cliente. Y sobre todo un estudio que proyecte una buena imagen hacia la sociedad; que vende un servicio que vale el precio que se cobra; en el que el arquitecto realiza un seguimiento continuo y preciso de cada servicio. Un estudio con muchos más arquitectos y con menos delineantes.




5 comentarios:

  1. El problema de fondo, y al cual veo que no os atrevéis a meter mano, en vuestra propuesta y en la de Gonzalo García, es la de los ingresos. Resulta evidente que un estudio es una empresa, un negocio, que debe mantenerse a partir de una fuente de ingresos (honorarios) que deben mantener toda la estructura material, inmueble, fungible y de personal. Como indicas: "Un estuddio, con un beneficio más ajustado pero, con un mayor grado de satisfacción del cliente", ¿podrías concretar el términio 'beneficio más ajustado'?. Si los beneficios se reducen, los honorarios de los colaboradores también, por lo que no resulta factible disponer de una tropa de arquitectos trabajando en la oficina (en ese caso, tampoco de una tropa de delineantes). El modelo al que nos conduce el CTE es el de un proyecto cada vez más complejo, más dificultoso en burocracia y exigencias legislativas, y, a unos honorarios, si no más bajos, iguales que los anteriores, donde la presencia de la normativa era menos asfixiante. Una red de colaboradores externos 'hiperformados', 'hipercualificados' y 'tecnológicos' implica un alto consumo de honoararios, que, quiero pensar, pocos estudios pueden permitirse. Con ello no defiendo el modelo de GG, con una estructura tradicional de 'mando arquitectónico' más basado en las épocas de delineación manual que en las actuales, pero la propuesta de colaboradores por doquier y subcontratas (que al fin y al cabo es lo que proponeis) parece poco rentable. Sólo sería eficaz si los cobros de honorarios fueran adecuados al trabajo que realiza, cosa que, es muy triste decirlo, pocas veces se realiza, con nuestros propios compañeros ofreciendo descuentos de hasta un 30% sobre las ya exiguas propuestas de la Administración en los concursos de licitación.
    Un saludo y enhorabuena por el blog.
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  2. Gracias por tu comentario.

    Cuando nos referimos a beneficios más ajustados nos referimos a que los beneficios no serán como los del estudio propuesto por GG, que son de alrededor del 40%. Ese beneficio me parece extrañamente alto dado que las empresas, en general, obtienen beneficios de entre 10% y el 20%. No obstante la reducción de ese beneficio no se realizaría reducciendo honorarios sino aumentando la calidad del servicio y con ello los costes de producción, dado que la producción la realizaría personal cualificado. No obstante pensamos que el uso de personal o colaboradores más cualificados implica un aumento de la productividad, es decir, un arquitecto cuesta más que un delineante pero en labores de diseño podrá ser más productivo y dará una mayor calidad al servicio.

    Con respecto al tema de honorarios que comentas al final el problema es que debemos enseñar a los compañeros que los descuentos se hacen solo sobre el beneficio, es decir sobre lo que queda de restar a los honorarios los gastos y los sueldos. Está claro que si haces un descuento mayor que los beneficios tendrás que reducir los sueldos.

    En breve revisaremos el post sobre los gastos para dejar esto más claro (y publicaremos otro sobre como realizar formalmente una factura o proposición de honorarios para una mejor justificacion del precio). No obstante es necesaria una mayor labor por parte de los colegios para conseguir una mayor formación empresarial de el colectivo.
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  3. Un margen de beneficios del 10% / 20% frente al 40% propuesto por el modelo GG implica necesariamente que hacen falta más proyectos para conseguir los mismos beneficios. Con ello volvemos al eterno problema: no hay encargos. Así, si reducimos los beneficios con pocos encargos, indiscutiblemente se disminuyen el margen de ganancias, por lo que creo que el modelo pincha.
    Por otra parte, y creo que abro otra puerta de discusión, ¿valora el cliente la calidad del proyecto como mejora cualitativa del trabajo? Obviamente, un trabajo bien hecho es gratificante, y así se debe proyectar, pero mucho me temo que el mercado, con anterioridad y actualmente, no prima la calidad sino la competitividad en el precio. Es una pena, y es una idea que hay que luchar como sea para cambiar, pero, como he mencionado anteriormente, incluso la Adminstración puntúa con más peso la rebaja de honorarios que la calidad de la propuesta arquitectónica (y es la triste experiencia que tengo). Frente a esta situación, se hace cada vez más complicado ser competitivo.
    Un saludo.
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  4. De los muchos aspectos que se pueden comentar, quiero tocar uno:
    El crecimiento de la complejidad del proyecto, por ejemplo, la necesidad de entregar la documentación del edificio terminado, la dificultad de las memorias de justificación del CTE o la exigencia de un plan de residuos generan, siempre que sea obligatorio para todos los profesionales, como es el caso, un aumento en el volumen de negocio global de la profesión que a igualdad de otras condiciones del entrono (ceteris paribus) da lugar necesariamente y a largo plazo a mayores ingresos para todos.
    Si no, preguntad a un economista.
    Otra cuestión es que en situaciones de crisis, exceso de oferta, etc, los profesionales decidan regalar estos servicios, pero esto sólo se mantiene a corto plazo y no debe oscurecer el razonamiento principal.
    Repito: cada vez que la administración o el entorno complican el proyecto, nos hacen un favor. Pensad cuántos arquitectos harían falta ahora si el volumen de la documentación de los proyectos fuera el que tenía en 1960.
    El desconocimiento de algunas nociones básicas de economía es uno de los muchos factores que hacen que las discusiones de los arquitectos sean tan estériles.
    Y lo digo no sólo con cariño y respeto a los que habéis escrito antes, sino incluso con admiración porque os preocupáis de la profesionalidad de la profesión (o de su ausencia), y eso es fundamental para empezar a arreglarlo.
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