1. UNA VISIÓN GENERAL SOBRE LA COMUNICACIÓN DE GONZALO GARCÍA
Esta comunicación nos hace reflexionar bastante, no sobre las implicaciones del tamaño del estudio, sino sobre el diseño de la estructura de recursos humanos del estudio. De algún modo, el modelo actual de estas estructuras del capital humano del estudio nos ha llevado a una cierta mala imagen del colectivo de arquitectos y, además, este tipo de estudios han contribuido a lo que hoy se ha dado en llamar la BOOM DE LA CONSTRUCCION.
“Un estudio grande realiza una parte mayor de la producción por medio de empleados cuyo coste es inferior al del arquitecto”. “Estudio grande: Un arquitecto, cuatro aparejadores, doce delineantes y tres administrativos” (extracto de la comunicación)
Es sorprendente que el modelo de crecimiento de la oficina de arquitectura propuesto en esta documentación implique el aumento progresivo del personal con menor formación, y más teniendo en cuenta que la complejidad técnica del proyecto aumenta progresivamente cada año (CTE, instalaciones más complejas,…). Además, es la generalización de este modelo empresarial, en el que es necesaria mucha mano de obra poco cualificada para realizar el trabajo, la que nos ha llevado a la situación actual del país, en el que se destruye una gran cantidad de empleo a la mínima reducción del PIB. Un modelo que está generando el mayor paro de universitarios registrado en la historia de España. Un modelo productivo, que busca empleados de menor formación y coste, que choca con el afán educativo que intenta que todos los ciudadanos seamos universitarios.
Por otro lado, este tipo de estudio de arquitectura, que quizá haya sido el estudio más común en años pasados, conlleva una progresiva reducción de la calidad de los proyectos, hecho que se ha demostrado en España en la última década (no hay más que dar una vuelta por las urbanizaciones de las afueras de nuestras ciudades).
Según la ponencia, en este tipo estudio recomendado, el arquitecto solo puede dedicar 18 horas a cada proyecto (2000 horas año/107 encargos de vivienda unifamiliar), en esas horas tiene que hacer el diseño (9h) y dirigir la obra (9h). Un arquitecto, por eficaz que sea, no realiza un trabajo de suficiente calidad en tan corto periodo de tiempo. Esto supone que el proyecto realmente lo realiza alguien que no es arquitecto y esto nos lleva a la banalización y desacreditación de la profesión. Si la sociedad es consciente de que los proyectos no los diseñan los arquitectos sino la tropa que tienen trabajando para ellos, la profesión se desprestigia y la figura del arquitecto aparece como la del usurero que cobra por firmar. Mucho más aún si consideramos que los trabajadores del estudio forman parte de esa sociedad y difundirán en su entorno lo que ven en su estudio.
En la comunicación, se propone siempre una estructura de estudio piramidal, no multidisciplinar, no transversal, no dinámico. Un estudio estático que asume los cambios del mercado de manera violenta, mediante despidos, dado que integra empleados de baja formación en lugar de empleados o colaboradores de alta formación multipuesto.
2. ENSAYO DE LABORATORIO o ¿qué pasaría si todos siguiésemos los consejos de Gonzalo García?
“Esta comunicación:
3. propone como meta el crecimiento a todos los estudios de arquitectura “
Si los 53.500 arquitectos españoles hicieran 107 encargos al año, el país debería generar 5.724.500 encargos al año. Teniendo en cuenta que en una economía sostenible y sostenida tal vez los encargos (la comunicación propone unifamiliares) podrían ser unos 300.000 al año. Saldríamos a unos 5 ó 6 encargos por arquitecto al año, que es un número de encargos asumible con la necesaria calidad (2 meses por encargo). Es necesario un gran cambio de modelo en la sociedad, los recursos son limitados y el aumento de la productividad no puede ser sostenido en el tiempo. El sistema actual, consumista-capitalista, parece estar agotado. EN EL NUEVO MODELO DEBERÍA SUSTITUIRSE EL AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD POR EL AUMENTO DE LA CALIDAD.
3. CONSIDERACIONES ESPECÍFICAS SOBRE LA COMUNICACIÓN DE GONZALO GARCÍA
“Un estudio grande suele tener menos dificultades que uno pequeño a la hora de pedir honorarios mayores, porque sus clientes lo aceptan más fácilmente y porque su estructura y nombre lo justifican mejor”
Nos preguntamos en qué encuesta o estudio sociológico se basa esta afirmación. Tal vez en un estudio grande sea más difícil acceder o ponerse en contacto con el arquitecto. Tal vez solo puedas hablar con la secretaria. Tal vez las modificaciones al proyecto te veas obligado a considerarlas con un delineante. Esto son simples especulaciones, tal vez como la frase de la comunicación.
“Posibilidad de crecer y reducirse sin sobresaltos. El esfuerzo que tiene que realizar un estudio unipersonal para contratar a un empleado es cualitativamente mucho mayor que el que le supone a un estudio de 20 personas para pasar a 40, ya que tiene mucho mejor organizadas las cosas, distribuidas las responsabilidades y formalizados los procedimientos.”
La comunicación parte del mito del crecimiento perpetuo, pero en un momento de contracción del mercado, el esfuerzo a realizar para mantener un estudio grande con trabajadores de baja cualificación y sin encargos puede ser dramático.
“Asume bien la ausencia del arquitecto. Un estudio pequeño en el que enfermase el arquitecto y tuviera por lo tanto que ausentarse unos meses, puede sufrir un colapso definitivo. Un estudio grande consiente la ausencia del arquitecto con naturalidad, sin que se produzcan daños considerables.”
Claro, el estudio grande asume perfectamente la ausencia del arquitecto, ya que éste es totalmente prescindible en el proceso que vende.
4. CONCLUSIONES
La comunicación parece concluir que la rentabilidad del estudio se consigue, no aumentando la productividad mediante la utilización de nuevas tecnologías (programas BIM), mayor formación,… sino reduciendo los costes a costa de que la producción del proyecto la realice personal no formado para ello.
Nosotros proponemos, como alternativa: El estudio flexible (utiliza colaboradores específicos y multidisciplinares en función de la labor que realiza), interconectado (con red de colaboradores fijos y esporádicos), hiperformado, tecnológico, y con relación directa y continuada con el cliente. Un estudio, con un beneficio más ajustado pero, con un mayor grado de satisfacción del cliente. Y sobre todo un estudio que proyecte una buena imagen hacia la sociedad; que vende un servicio que vale el precio que se cobra; en el que el arquitecto realiza un seguimiento continuo y preciso de cada servicio. Un estudio con muchos más arquitectos y con menos delineantes.
