viernes 12 de febrero de 2010

Arquitectos de Rebajas


Es un hecho que, en los últimos años, se han venido reduciendo los precios de los presupuestos de licitación de contratación de proyectos de arquitectura. Ya estamos acostumbrados. Nos dicen: "es la crisis, es la recesión, es la desaceleración acelerada..." llamemoslé X. Pero, en los últimos meses, la nueva novedad novedosa es la eliminación de la baja temeraria (en algunos casos en lugar de eliminarla se permite hasta el 50% de baja como en las licitaciones del SAS para los proyectos de Centro de Salud de Taberno y Albanchez).

Y hace unos dias (tal vez también meses) surgió un nuevo espécimen, un pajarraco al que hemos acordado en llamar EL ARQUITECTO DE REBAJAS. El arquitecto de rebajas se caracteriza por ser el único capaz de realizar los proyectos por debajo del coste de la mano de obra más los gastos y salir indemne. Es un especialista en conseguir créditos bancarios. Es, además, especialista en la contratación de mano de obra irregular para su oficina: Empleados falsos autonomos con sueldo por debajo del convenio, empleados realizando tareas por encima de su categoría para las que no son competentes,... Es decir especialistas en ofrecer autentica basura a bajo precio. Esto no es novedad claro. La novedad es que la administración parece estar dispuesta a pagar esa basura con el dinero de todos y, como es mio tambien, yo , me niego, por ahí no paso.
Me gustaría que desde andalucía los arquitectos nos unieramos a los arquitectos navarros en su afán por levantar la voz. Y no creo que sea suficiente con protestar. Creo que desde nuestras instituciones deberíamos hacer un esfuerzo creativo y decidir como deberían ser los concursos y licitaciones (crear el concurso ideal). Deberíamos elaborar nuevos pliegos para proponerles su uso a las administraciones y negociar con ellos unas condiciones más justas y respetuosas con los profesionales.
Y como dicen en el grupo de face book: "NO" a pedir rebajas a los arquitectos, instamos a todos los arquitectos a que vayamos poniéndonos las pilas y nos hagamos respetar de una vez por todas. Porque como dice el grupo de facebook ¿le pides rebaja a un medico cuando vas a su consulta?
Y es que nosotros somos profesionales con una enorme responsabilidad y que tenemos que hacer frente a una creciente complejidad y tecnificación en la elaboración de los proyectos. Esto hay que hacérselo entender a la sociedad en general y a las administraciones públicas en particular.

5 comentarios:

  1. Pues si esto sucede para un proyecto de la Administración al que hoy en día no sacas beneficio ni cobrando el 100 % del presupesto de licitación, ya me contaréis lo que estará pasando con los encargos privados. Deberíamos aprender que no todo vale, no cuando ponemos en peligro el futuro de toda una profesión.
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  2. Artículo 75 de la LCSP. Precio.
    1. En los contratos del sector público, la retribución del contratista consistirá en un precio cierto que deberá expresarse en euros, sin perjuicio de que su pago pueda hacerse mediante la entrega de otras contraprestaciones en los casos en que ésta u otras Leyes así lo prevean. Los órganos de contratación cuidarán de que el precio sea adecuado para el efectivo cumplimiento del contrato mediante la correcta estimación de su importe, aten- diendo al precio general de mercado, en el momento de fijar el presupuesto de licitación y la aplicación, en su caso, de las normas sobre ofertas con valores anormales o desproporcionados.
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  3. Según el articulo anterior se debe fijar en el pliego un precio justo correspondiente al de mercado si en los pliegos de la delegación de salud consideran que sobre el precio de mercado puede haber ofertas con bajas del 50% y no ser desproporcionadas es que o ¿estan locos ? o no se han leido la LCSP o tienen ganas de follones. Más les valía no haber publicado la clausula del 50 %
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  4. ¿Qué pasaría si en el próximo concurso nadie bajase nada? Todos tendríamos la máxima punturación o la mínima?
    Sería una práctica recomendable, al menos el que ganase tendría algo de margen para sobrevivir y contratar a algun que otro compañero legalmente...
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  5. Como siempre, en primer lugar conviene hacer autocrítica: ¿Por qué es tan poco rentable ser arquitecto? Porque no se nos valora como profesionales. ¿Quién no nos valora como profesionales? Pues me temo que fundamentalmente nosotros mismos, que somos los que fijamos nuestros honorarios.

    Si nosotros mismos fijamos unos honorarios casi ridículos (he ‘padecido’ compañeros que me han hecho la competencia con honorarios de 3.000 € por proyecto y dirección de obra de una vivienda unifamiliar), el mensaje que estamos mandando a nuestros clientes es “Mi proyecto no sirve para nada, sólo es algo necesario para que te den la licencia en el Ayuntamiento”. Somos nosotros mismos los que nos estamos infravalorando, los que estamos dejando nuestro trabajo por los suelos, somos los primeros en no valorarlo. Y luego no podremos quejarnos cuando la sociedad diga eso tan manido de “el arquitecto no sirve para nada, sólo es necesaria su firma”, o eso otro (lo he escuchado) de “el arquitecto no hizo nada, yo le dije cómo quería la casa y él sólo hizo los cálculos” (aunque fuera cierto que el arquitecto resultó ser un perezoso que no se molestó en ‘pensar la vivienda’, ¿¿¿acaso no es una ganga 3.000 € por calcular la estructura y las instalaciones, y hacerse cargo de las consecuencias legales que se puedan derivar de ello??? Por ese precio, que me pongan dos para regalo…).

    Los primeros que debemos valorar nuestro trabajo somos nosotros mismos. No podemos pretender que nuestros clientes valoren nuestro trabajo si nosotros no lo hacemos. Y quizá, en ese proceso, convendría dejar en evidencia a los compañeros que antes que ‘pensar la arquitectura’, prefieren hacer proyectos rápidos y de ínfima calidad con los que pagar la cuota del Audi. Ese tipo de proyectos, ese tipo de arquitectos que “sólo firman” y no piensan, nos perjudican a todos.

    Debemos ser conscientes de todo esto, y debemos ser conscientes lo antes posible, porque cada vez queda menos para que a los ingenieros les esté permitido firmar proyectos de arquitectura, y cuando eso suceda sus honorarios serán aún menores que los nuestros (la espacialidad de sus proyectos también será muy inferior, pero a esas alturas ya no le importará a nadie, habremos acostumbrado a la sociedad a “arquitecturas pobrísimas”), y entonces el arquitecto habrá muerto.

    A todos los que nos emociona la Arquitectura, todos los que tenemos en cuenta la rentabilidad emocional a la hora de hacer un proyecto, deberíamos reaccionar YA…!!!
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